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La Patología Clínica como muchas otras especialidades médicas, no tiene un origen ni fecha de nacimiento, es el conjunto de descubrimientos lo que va formando la especialidad. Surge como una especialidad médica de la fusión de diversas disciplinas que se fueron desarrollando de manera independiente de acuerdo al avance de los conocimientos y el desarrollo tecnológico.

La orina fue el primer fluido biológico que se utilizó para ayudar al diagnóstico, su evaluación formaba parte de la exploración del paciente tanto en Babilonia como en Egipto y la India y sus características de color, olor, volumen y consistencia era relacionada con la enfermedad. En la edad media se fabrica un recolector de orina (macula) y una carta de colores dónde se relacionaban estos con diferentes enfermedades.

En 1647 Thomas Willis escribe el “Tratado de las orinas” intentando ordenar en forma simple y científica las bases la uroscopia (uromancia).

En el siglo XVIII el Padre de la Química moderna Antonie Laurent Lavoasier contribuye al conocimiento médico científico, descubre los componentes químicos de la respiración, estableció que la respiración consiste en consumo de oxígeno y eliminación de anhídrido carbónico, midió el consumo de oxígeno durante el trabajo, la ingestión de alimentos y el reposo, con lo que se produce el nacimiento de una nueva ciencia la Química Fisiológica mas tarde llamada Bioquímica.

Anton van Leeuwenhoek (1632-1723) aunque comerciante en telas, publicó casi 400 artículos, descubrió los eritrocitos y su propiedad de darle color a la sangre, descubrió los espermatozoides y las bacterias, en esa misma época Robert Hooke emplea la palabra “cells” para designar pequeñas celdas que observaba bajo el microscopio en la estructura del corcho.

La evolución de la morfología, de la fisiología, la bioquímica y la microbiología, son los cimientos de la Patología Clínica.

Henry Bence Jones describe en 1847 la proteína que lleva su nombre, una globulina monoclonal que se encuentra en sangre u orina de pacientes con Mieloma.

Desde principios del siglo XX las pruebas de laboratorio se fueron haciendo necesarias para el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de las enfermedades, tomando en cuenta las importantes aportaciones de Pasteur, Koch, Roux, Sorensen, Ehrlich, Folin, Metchnikoff, Landsteiner, Astrup y muchos más, que con sus descubrimientos, dieron las bases para el establecimiento de la medicina de laboratorio.

La Patología Clínica ha sido y es un factor importante en el progreso de la medicina, en la que se aplica tecnología para realizar estudios de laboratorio, se miden constituyentes orgánicos y se identifican agentes causales de enfermedades para con estos resultados interpretar y correlacionar con las manifestaciones clínicas, apoyando el diagnóstico de las enfermedades.

Se requiere que el Patólogo Clínico tenga una educación formal basada en el sistema de residencias médicas con programas reconocidos por las universidades, así como una constante educación que le permitan ser una especialista competente para el desempeño responsable de esta especialidad médica.

El plan único de especializaciones médicas (PUEM) elaborado en la Subdivisión de Especializaciones Médicas de la División de Estudios de Posgrado e Investigación, de la Facultad de Medicina de la UNAM, con la participación de la Secretaría de Salud, Instituto Mexicano de Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, la Academia Nacional de Medicina y la colaboración de expertos de cada especialidad y la participación del Consejo Mexicano de Patología Clínica.

La duración actual del curso de posgrado en Patología Clínica es de tres años. El instituto Mexicano del Seguro Social es pionero en la formación de especialistas y es la institución del Sector Salud que genera el mayor número de Patólogos Clínicos en México.